La actriz impresiona con una interpretación diferente, alejándose de las comedias románticas y los papeles de heroínas

La película de terror religioso «Immaculate» (Inmaculada), protagonizada y producida por Sydney Sweeney, alcanzó un gran éxito en la taquilla gracias a una estrategia de marketing ingeniosa, elogios en festivales y la creciente popularidad de su protagonista. Aunque debutó en el cuarto lugar en la taquilla estadounidense, logró recaudar 5,3 millones de dólares en su primer fin de semana, marcando un récord para la distribuidora Neon.
Según informa The Hollywood Reporter, Sweeney había realizado una audición para el papel en «Immaculate» en 2014, pero el proyecto nunca llegó a materializarse por completo. Después de participar en otras producciones, finalmente adquirió los derechos de la película y retomó su desarrollo.
La película, que representa un cambio de tono para Sweeney, se adentra en el subgénero de la nunsploitation, fusionando horror religioso y psicológico. Con un elenco destacado que incluye a Álvaro Morte, Simona Tabasco, Benedetta Porcaroli y Dora Romano, se anticipa que «Immaculate» ofrecerá una experiencia cinematográfica intensa y emocionante para los espectadores. Su lanzamiento en cines de América Latina está programado para el 30 de mayo de 2024, luego de su estreno en Estados Unidos el 22 de marzo.
¿De qué trata la película «Imaculate»?
Esta película narra la historia de Cecilia, una joven monja, quien decide residir en un convento en Italia dedicado al cuidado de monjas moribundas. Aunque el convento parece ser un lugar perfecto desde el exterior, conforme Cecilia comienza a vivir allí y a relacionarse con las residentes, descubre los oscuros secretos que alberga. Durante su estancia, experimenta sucesos extraños, como el descubrimiento de cicatrices en forma de cruz en los pies de una monja y un clavo que aparentemente proviene de la cruz en la que Jesús fue crucificado. Después de tener una pesadilla, Cecilia se despierta para darse cuenta de que está embarazada, a pesar de ser virgen. Cuando los demás miembros del convento se enteran, la tratan como si fuera la próxima Virgen María, con la esperanza de que su hijo pueda salvar al mundo.
