La denuncia, presentada en 2019, detalló episodios de acoso y tocamientos ocurridos tras el rodaje de «Los diablos» (2002)

Un tribunal francés declaró culpable al director de cine Christophe Ruggia por agredir sexualmente a la actriz Adèle Haenel cuando era menor de edad. La sentencia, considerada un hito en el movimiento #MeToo en Francia, le impone cuatro años de condena, de los cuales cumplirá dos bajo arresto domiciliario con un brazalete de vigilancia electrónica.
La denuncia presentada en 2019 por Haenel detallaba episodios de acoso y tocamientos ocurridos entre sus 12 y 14 años, después del rodaje de «Les Diables» (Los diablos) (2002). Según el testimonio de la actriz, las agresiones tuvieron lugar en la casa del cineasta, a la que acudía los fines de semana para recibir formación actoral.
A pesar de que Ruggia negó en todo momento las acusaciones, el Tribunal Correccional de París determinó su culpabilidad, señalando que el director utilizó su posición para aislar a la menor y cometer los abusos. Su defensa anunció que apelará la decisión, aunque el cineasta no ingresará en prisión.

El caso de Haenel marcó un antes y un después en la industria cinematográfica francesa, alentando a otras víctimas a denunciar abusos en el sector. La actriz, que cuenta con una destacada trayectoria en cine y televisión, se distanció de la industria tras hacer pública su denuncia y en 2020 abandonó una ceremonia de los premios César en protesta por la premiación a Roman Polanski.
La sentencia de Ruggia incluye el pago de una indemnización de 35.000 euros a Haenel. La Fiscalía había solicitado cinco años de arresto domiciliario, pero finalmente el tribunal impuso una pena menor.
El director, reconocido por películas como «Le Gone du Chaâba» (El chico de Chaaba) (1998), ha afirmado que las acusaciones son infundadas y que Haenel reinterpretó los hechos con el tiempo. Sostiene que la actriz solía acudir voluntariamente a su casa y que su testimonio forma parte de una campaña mediática del movimiento #MeToo.
El caso de Ruggia no es el único dentro de la ola de denuncias en el cine francés. Figuras como Gérard Depardieu y Benoît Jacquot también han sido señaladas por conductas similares. Depardieu, acusado por varias mujeres de abusos y comentarios inapropiados, tiene una audiencia programada para marzo de este año.
El juicio contra Ruggia refuerza la lucha contra la violencia sexual en la industria del cine y evidencia la importancia del movimiento #MeToo en Francia. La condena del cineasta envía un mensaje claro sobre la necesidad de justicia para las víctimas de agresión sexual.
