La superposición de desfiles en la Rua da Consolação provocó aglomeraciones, heridos leves, retrasos en el evento y cuestionamientos a la organización, en una jornada marcada por la masiva asistencia al megabloco patrocinado por Skol.
El debut del DJ internacional Calvin Harris en el Carnaval de São Paulo, como parte del Bloco Skol, se convirtió en uno de los eventos más concurridos del precarnaval 2026. La propuesta reunió a artistas nacionales e internacionales como Xand Avião, Zé Vaqueiro, Felipe Amorim y Nattan, fusionando música electrónica con ritmos populares del noreste brasileño. La magnitud del evento desbordó la Rua da Consolação, donde el megabloco atrajo a una multitud que obligó a las autoridades a bloquear accesos y activar planes de contingencia por exceso de aforo.
La coincidencia del desfile del Bloco Skol con el tradicional Acadêmicos do Baixo Augusta generó escenas de caos en el centro de la ciudad, con personas aplastadas, vallas derribadas y múltiples asistencias médicas por desmayos y golpes de calor. Testigos describieron momentos de pánico en medio de los empujones. Un estudiante presente relató: «Ni siquiera estaba de pie, pero me iban llevando», mientras que otra afirmó: «Pensé que iba a morir». Ante la situación, el alcalde Ricardo Nunes restringió el acceso a la zona y reforzó la presencia de la guardia municipal, ambulancias y Policía Militar.


El desfile sufrió más de una hora de retraso y tuvo que ser suspendido temporalmente cuando se registraron nuevos incidentes frente al camión de sonido. Durante la actuación de Felipe Amorim, el cantante pidió auxilio a los bomberos: «Chicos, por favor, hay una mujer que se siente mal. Por favor, Bomberos , vengan». Las barreras de protección fueron derribadas por la presión de la multitud, lo que provocó que numerosos asistentes abandonaran el circuito. A pesar de la gravedad de la situación, las autoridades informaron que no se reportaron casos graves, solo afectaciones leves relacionadas con el calor y la aglomeración.
Tras el evento, Calvin Harris celebró el impacto del bloque en redes sociales, destacando la magnitud del público: «1,6 millones de personas. Me lo dijeron y no lo creí hasta que vi este video. No hay ningún lugar como Brasil». Sin embargo, organizaciones y referentes comunitarios cuestionaron la planificación y la elección del espacio, señalando una “falta de organización” y advirtiendo que la zona no estaba preparada para recibir concentraciones de tal magnitud. El episodio reabrió el debate sobre la gestión del carnaval callejero en São Paulo, entre el impacto económico del evento y la necesidad de políticas públicas que prioricen la seguridad y la organización.
