Organizaciones y activistas advierten que las mujeres lesbianas continúan enfrentando violencia, invisibilización y falta de reconocimiento legal. En el país, la fecha también pone en agenda las deudas pendientes del Estado en materia de igualdad y derechos humanos.
Cada 26 de abril se conmemora el Día de la Visibilidad Lésbica, una jornada internacional que busca reconocer la existencia, las luchas y los derechos de las mujeres lesbianas en todo el mundo. Más que una celebración, se trata de una fecha de reflexión sobre las múltiples formas de discriminación que aún persisten y sobre la necesidad de construir sociedades más inclusivas, libres de violencia y prejuicios.
La conmemoración comenzó a tomar fuerza en 2008, impulsada por organizaciones de diversidad sexual en España, y con el paso de los años se extendió a distintos países de América Latina y Europa. Su objetivo principal es combatir la lesbofobia, romper estereotipos y generar referentes visibles en espacios como la política, la cultura, la educación y los medios de comunicación.
A nivel global, organismos como ONU Mujeres han advertido que las mujeres lesbianas enfrentan una doble discriminación: por ser mujeres en sociedades marcadas por el machismo y por su orientación sexual. Esta realidad se refleja en agresiones físicas y verbales, exclusión laboral, rechazo familiar, invisibilización institucional y barreras para acceder a servicios de salud adecuados.
El acceso a derechos sexuales y reproductivos también continúa siendo una deuda en muchos países. Diversas organizaciones han denunciado dificultades para acceder a tratamientos de fertilidad, atención médica libre de prejuicios y servicios especializados que respondan a sus necesidades.
La situación en Perú
En el Perú, el escenario continúa siendo desafiante. Diversas organizaciones civiles estiman que la comunidad lésbica representa aproximadamente el 21 % de la población LGBTIQ+, aunque especialistas advierten que existe un fuerte subregistro debido al temor a la discriminación y la falta de estadísticas oficiales actualizadas.
Ser lesbiana en el país sigue siendo, para muchas mujeres, un acto de resistencia cotidiana. Persisten casos de violencia en espacios públicos, discursos de odio en redes sociales, discriminación en centros laborales y obstáculos en instituciones educativas y de salud.
Las parejas del mismo sexo tampoco cuentan con reconocimiento legal pleno, ya que en Perú no existe matrimonio igualitario ni una unión civil aprobada a nivel nacional.
Familias homoparentales y vacíos legales
Otro de los desafíos afecta a las familias homoparentales. Mujeres lesbianas que crían hijos enfrentan trabas administrativas, vacíos legales y episodios de discriminación al momento de realizar trámites, acceder a seguros de salud o ser reconocidas como madres en igualdad de condiciones.
Especialistas en derechos humanos sostienen que esta falta de protección genera vulnerabilidad jurídica y limita el acceso a derechos básicos para niñas, niños y adolescentes criados en estos hogares.
Activismo, redes y resistencia
Pese a este panorama, el activismo lésbico peruano continúa creciendo. En Lima y distintas regiones del país han surgido colectivos, espacios culturales, redes de acompañamiento y eventos comunitarios que promueven la visibilidad y el encuentro seguro entre mujeres.
En Loreto, por ejemplo, agrupaciones locales han impulsado acciones para denunciar violencia y fortalecer derechos desde la Amazonía, demostrando que la lucha también se construye fuera de la capital.
La cultura también se ha convertido en una herramienta política. Festivales, encuentros, arte independiente y plataformas digitales permiten crear referentes positivos y ampliar conversaciones sobre identidad, afectividad y derechos.
El Día de la Visibilidad Lésbica recuerda que existir abiertamente todavía implica riesgos para muchas personas. También reafirma que la visibilidad no responde a una tendencia pasajera, sino a una demanda histórica por igualdad, dignidad y libertad.
En el Perú y en el mundo, miles de mujeres continúan luchando para amar sin miedo, vivir sin violencia y ejercer plenamente sus derechos.
