Artistas de cumbia, salsa y música andina acompañaron a candidatos presidenciales en Lima y regiones, convirtiendo los mítines en espectáculos masivos que reavivan el debate sobre el uso de la música en la estrategia electoral.
A pocos días de las elecciones generales, los cierres de campaña de los candidatos presidenciales se transformaron en verdaderos espectáculos musicales. En Lima y regiones, la presencia de artistas reconocidos no solo acompañó los discursos políticos, sino que también se convirtió en una estrategia clave para convocar público y generar conexión emocional con el electorado en la recta final.
En el caso de Keiko Fujimori, candidata de Fuerza Popular, su cierre de campaña se realizó el 9 de abril en Villa El Salvador desde las 7:00 p.m., con la participación de la cantante criolla Lucía de la Cruz, quien interpretó repertorio tradicional peruano. Días antes, la candidata también apareció junto a Armonía 10 en Piura, donde bailó temas populares como «El conejito» y «Tu amor es una trampa». Por su parte, Carlos Álvarez optó por un formato distinto en su mitin en Lurigancho-Chosica, apostando por imitaciones propias en lugar de invitados musicales.
Uno de los cierres más multitudinarios fue el de Rafael López Aliaga, candidato de Renovación Popular, quien reunió en el Campo de Marte a agrupaciones como Charanga Habanera, Los 4 de Cuba, Brunella Torpoco, Marco Romero, Bella Luz, Alico y Caro Band. La animación estuvo a cargo de Luiggi Rojas y Gustavo Andrade, consolidando un evento con fuerte presencia de salsa y cumbia.
El candidato Jorge Nieto, del Partido del Buen Gobierno, convocó en la avenida 9 de diciembre a Hermanos Yaipén, Los Mojarras y a la cantante fusion de pop y quechua Qorianka. En tanto, Alfonso López Chau, de Ahora Nación, cerró su campaña en la Plaza Dos de Mayo acompañado por Lenin Tamayo, exponente del Q-pop, quien conectó especialmente con el público joven.
La candidata Marisol Pérez Tello apostó por la cumbia en San Juan de Lurigancho con la participación de Marisol y la Magia del Norte, mientras que César Acuña, de Alianza para el Progreso, organizó cierres descentralizados: en Trujillo contó con Armonía 10, Pamela Franco, además de Amaranta y Puro Sentimiento en otras regiones como Arequipa.
En el caso de Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, su cierre en la Plaza Dos de Mayo tuvo como invitado al guitarrista ayacuchano Manuelcha Prado, quien interpretó música andina, incluso en quechua. Por su parte, George Forsyth, de Somos Perú, reunió en Puente Piedra a Dilbert Aguilar, Grupo Guinda y nuevamente a Bella Luz.
Otros candidatos también incorporaron espectáculos en sus actividades finales. Mario Vizcarra contó con agrupaciones femeninas como Son Tentación y Alma Bella en Breña. Wolfgang Grozo reunió en San Juan de Lurigancho a Anabel Copia, Milagros y Jovana Dos Morenas, La Primerísima Internacional y a la imitadora de Olga Tañón de Yo Soy. En tanto, Carlos Espá realizó su cierre en Barranco con un imitador de Chacalón.
Asimismo, aunque no todos eran candidatos presidenciales, destacó el cierre de campaña de Juan José Santiváñez, postulante al Senado por APP, quien convocó a Orquesta Candela, Charanga Habanera, La Primerísima del Perú y Micky González.
Otros candidatos como Enrique Valderrama (APRA), Fiorella Molinelli, José Luna Gálvez, Mesías Guevara y Ronald Atencio también realizaron cierres de campaña en distintos puntos del país, aunque sin artistas confirmados en los eventos mencionados.
Según especialistas, contratar una orquesta reconocida puede costar entre 20 mil y 60 mil soles por presentación. En eventos con múltiples agrupaciones, además de gastos en escenario, luces y sonido, el presupuesto puede superar fácilmente los 100 mil soles en una sola jornada. Este despliegue ha generado cuestionamientos sobre el financiamiento de campañas en un contexto donde se exige mayor transparencia.
La presencia de artistas en la política peruana no es nueva, pero sigue siendo una herramienta eficaz para amplificar el alcance de los candidatos. Entre la música en vivo y los discursos, los cierres de campaña evidencian cómo la política adopta formatos cada vez más cercanos al espectáculo, abriendo también el debate sobre el rol de los artistas: ¿acompañamiento profesional o posicionamiento político?
